Presentación Fuji Yohaku

Presentación Fuji Yohaku

 

 

En Mayo de 2007 organizamos un importante congreso de diez días de duración, con el gran maestro Masahiko Kimura, en colaboración con Massimo Bandera, la FKB italiana y española, Soc Agrimasiero y Fuji Sato. El congreso tuvo lugar en Italia y España y ha sido llamado Fuji Yohaku. Se trata del último viaje del Gran Maestro a Occidente.

Para tal ocasión se desarrollaron seminarios, demostraciones y lecciones de extraordinario alcance cultural y técnica. El gran maestro prestó su disponibilidad y una colaboración total.

Al principio de la historia de la FKB, tercera escuela nacida en Italia en el año 2000, se pensó en  un proyecto, el KIMURIADE, estancia en la que crear una serie de enlaces entre La Escuela y Kimura sensei, a través de Massimo Bandera; artículos publicados en Japón sobre el Kinbon, congresos con el Maestro, epistolarios con ejemplos y guías a los trabajos bonsai, premios y formación de los alumnos en Japón del Maestro.

Ahora que todo está ya iniciado, podemos ser conscientes de haber entrado en la historia del arte bonsai y haber emprendido un camino de una experiencia de alto nivel.

La relación con el maestro Masahiko Kimura es una experiencia magnífica que honra nuestra Escuela, aportándole una experiencia de vida.

La cultura japonesa se encuentra intensamente impregnada de KATA, es decir, formas o esquemas prescritos en sutiles variantes, y de MA,  ritmos o barridos perfectamente calculados, la sensibilidad estético-moral japonesa. Cualquier elemento falto de forma o que quebrante los ritmos, tiende a ser rechazado. El BONSAI establece un gran número de kata, pero, al actuar tercamente sobre una materia prima viva como son los árboles, el arte del bonsai esconde dificultades muy complejas, ya que se quiere realizar en ellos precisas formas y alambiques,  conservando su esencial individualidad. Por este motivo, muchos bonsai necesitan más de una vida hasta conseguir su objetivo;  he aquí que el bonsai se vuelve un camino cuya disciplina consiste en desarrollar la perseverancia, las técnicas y la experiencia que permiten superar las dificultades de hacer bonsai.

La enseñanza del maestro es HIKETSU, es decir, oculto, dónde HI es lo que no se logra medir con inteligencia humana, y KETSU es dividirse, dejarse, pero en un sentido profundo, las razones profundas constituyen un método eficaz para tal cosa, que no se hace ver a los otros y se tiene escondida. Kimura sensei usa el término Hiketsu, diferente del tradicional HIDEN que indica quello que no se debe transmitir fácilmente a los otros.

El secreto se transmite con el método KOODEN, transmisión oral, dónde KOO es la boca, mientras DEN es la transmisión.

En el prólogo del libro “Bonsai de vanguardia” de Massimo Bandera, Kimura sensei dice:

“El bonsai es un arte, por lo tanto, los jóvenes artistas de bonsai no tienen que tener miedo de superar las reglas de la tradición para encaminarse a las formas de la contemporaneidad”.

Las técnicas que comprenden el empleo meticuloso del alambrado, las esculturas sobre la madera y el cultivo de vanguardia, nos permiten conseguir nuevas formas conservando la espontaneidad del bonsai tradicional y mejorando con ello el aspecto.

Las nuevas técnicas no cambian el espíritu tradicional del bonsai: belleza y tranquilidad rigen nuestro camino.

El bonsai es un arte tradicional que parte de la cultura japonesa y por ello, la tradición tiene que ser mantenida, aunque tomando algún carácter de la época en el que el artista trabaja; es correcto por tanto conservar la tradición y expresar en el bonsai el movimiento y los cambios derivados de la época en que se está viviendo.

Para hacer bonsai hace falta estudiar y aprender la técnica y la teoría, bien expuestas en este libro, pero ante todo es muy importante comprender el aspecto espiritual al hacer bonsai. Antes es necesario entender que tipo de bonsai se tiene que tener para afrontar el bonsai, una vez adquirido este aspecto se puede empezar a aprender la teoría y la técnica. La espiritualidad es fundamental.

La relación entre maestro y discípulo tiene que estar viva, como lo era en la época feudal  japonesa y tan estrecha que el alumno debe aceptar siempre de manera incondicional la opinión del maestro.  Así, si el discípulo ve una cosa blanca, pero su maestro dice que es negra, el alumno tiene que aceptarlo. Sólo de este modo se logra crecer espiritualmente, afrontando realmente el justo espíritu del “hacer bonsai.”

Massimo Bandera


 

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